Algún Juez se cree la estrella del universo y mira desde las alturas de su estrado a testigos, Abogados e imputados. No duda cuando declara una pregunta impertinente sin más argumento que porque yo lo digo y hasta bosteza cuando la gente le cuenta sus penas. El resto de mortales no llegamos a su altura, pero cuando les llegue su hora, los gusanos se lo comerán igual que al resto de Abogados, testigos e imputados y no les servirá de nada ni las estrellas de su toga ni habernos mirado desde las alturas.